Inmigrar o emigrar, dos acciones que marcando matices vienen a decir lo mismo: eso es, abandonar tu hogar, a veces tu familia, buscando oportunidades que tu lugar de origen no te ofrece. No existe un pueblo en la tierra que no haya sido una u otra cosa, y a menudo ambas. Desde que se tiene información, los pueblos han emigrado generando en el proceso trastornos traumáticos, o lo contrario, notables beneficios en el desarrollo de la sociedad que los acogía. Hoy, la mayor potencia de la historia, EEUU, es un crisol donde pueblos y culturas de diferente origen han contribuido a sumar y a hacer de ella lo que es, aunque cierto es que no fue fácil o que ha generado desagradables efectos colaterales. Hubo otros casos en el pasado, donde eso no sucedió, y la sociedad receptora se desintegró, como...