UNA DE TONTOS PARA PASAR EL CONFINAMIENTO

Anastasio Somoza, el dictador nicaragüense, al verse acusado de fraude electoral explicó con sus palabras lo ocurrido: “De acuerdo, tú ganas las elecciones pero yo gano el recuento”.

John Montagu 4º conde de Sandwich mortificado por los improperios que se cruzaba con John Wilkes en el Parlamento británico le soltó: “Wilkes, usted morirá en el patíbulo o de sífilis”. Wilkes, rápido de respuesta le contestó: “Eso dependerá de si abrazo sus principios o su querida”.

Richard Nixon actuando como Vicepresidente de EEUU, asistió en 1957 a la proclamación de la independencia de Ghana y estando plenamente ocupado en estrechar manos y dedicar sonrisas, le preguntó a un hombre negro: “¿Qué se siente al ser un hombre libre?” El interpelado, le contestó con cinismo: “pues no sabría decirle señor…Yo soy de Alabama”.

El secretario de estado estadounidense William Jennings tenía encomendados los actos oficiales para la inauguración del canal de Panamá (1920) para lo cual invitó a todos los países occidentales a enviar una representación de su armada, incluida la armada suiza, país que no tiene mar.

El 17 de julio de 1936. Siendo Santiago Casares Quiroga Presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra, cuando los periodistas le preguntaron sobre el levantamiento militar a cargo de Yagüe y Franco respondió: “Pues muy bien, si ellos se han levantado yo voy a acostarme. “Vísperas del levantamiento.

En 1948 durante la guerra entre judíos y árabes, Warren Austin, embajador estadounidense para las Naciones Unidas, sugirió muy convencido a los contrincantes que arreglasen sus desavenencias “como buenos cristianos.”

En 1927, el alcalde de Nueva York David Dinkins acusado de evadir impuestos se justificó de esta manera: “No he cometido un crimen, lo que he hecho es no cumplir con la ley” ¿Os resulta familiar?

En 1936 el alcalde la la ciudad de Washington Marion Barry declaró: “Aparte de los asesinatos, Washington tiene uno de los menores índices de violencia del país”.

El senador estadounidense James H. Donovan argumentando sobre su idea a favor de la pena de muerte preguntó: “¿Qué hubiera sido del cristianismo si Jesús hubiera sido condenado a una pena de quince años, con redención por buena conducta?”

Ésta es de rabiosa actualidad. En la década de 1990 la congresista estadounidense por el estado de Oklahoma presentó una moción para que los hombres tuvieran que obtener permiso por escrito por parte de cualquier mujer con la que pretendieran acostarse, además de exigir que se les advirtiera que el sexo puede ser peligroso y provocar embarazos. Como en las cajetillas de tabaco. Deberían venir impresos los riesgos en los paquetes de condones.

Por último me referiré a mi personaje favorito. Éste, al revés de los demás se fingió tonto para escapar a la escabechina. Me refiero al emperador romano Tiberio Claudio. Recomiendo la serie Yo Claudio basada en el libro homónimo de Robert Graves.

De nacimiento era cojo, epiléptico y tartamudo, deficiencias que apartándole de la política le permitieron sobrevivir a las muertes de Tiberio y de Calígula. Tras el asesinato de este último los pretorianos lo proclamaron emperador, calculando que sería un títere fácil de manejar.

Durante su mandato, pronto desplegó sus habilidades dictando una amnistía general, protegió a las viudas, huérfanos y desposeídos, mejoró la administración y la seguridad ciudadana, reguló el comercio, consiguió victorias militares, y emprendió obras públicas además de demostrar ser un eficiente escritor e historiador. También le acompaña la fama de depravado y sanguinario aunque no tardó en defraudar las expectativas de quienes pensaban que sería fácil de manipular.

Sin embargo, quizás porque accedió a emperador con más de 50 años arrastraba con él sus inveterados “despistes”. En ocasiones hacía llamar a personas a las que él mismo había condenado a muerte, como también hizo con su mujer Mesalina. Quizás por eso, su amigo Herodes Agripa en una ocasión de irritación entre ellos le dijo: “Hay tontos que fingen ser sabios y sabios que fingen ser tontos, pero tú eres el primer caso que he conocido de un tonto que finge ser tonto.”

“Un tonto adulador, por lo que tiene de espejo de mano, es siempre popular” Óscar Wilde

 

 

Bibliografía: “Los grandes tontos de la historia” Gregorio Doval

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