La cosa pública
La política, entendida como la gestión de la cosa pública, merece mayor consideración de la que tradicionalmente recibe. Sucede, que el ciudadano de a pie no percibe que los políticos estén a la altura de su función. Como respuesta a esa pobre valoración, son muchos los que se atrincheran en los supuestos méritos de su partido, publicitando hasta el exceso las deficiencias de las otras organizaciones políticas, y especialmente de sus líderes. Al parecer, resulta más fácil asumir que los culpables de todas nuestras desgracias son los adversarios políticos, y quienes a estos apoyan, antes que reconocer la parte de responsabilidad que nos corresponde.
Esa mentalidad impide abordar de manera eficaz las crisis que una tras otra se empeñan en amargarnos la existencia y en oscurecer el horizo...



