De los mercenarios de los medios y otros especímenes
La grandilocuencia del soberbio narcisista o del petulante, no solo me molesta. Cada día y con más frecuencia me repugna por su molesta autocomplacencia y su acostumbrada falta de contenido. Sucede que en una sociedad tan mediática como la nuestra, se tiende a construir un relato favorable a las diferentes facciones que pretenden el poder de gobernar nuestras vidas e intereses. En ese proceso, son inevitables ese tipo de personas antes mencionadas.
Radio, prensa, televisión, y por supuesto las redes, son el refugio bien pagado para todos esos tertulianos, analistas, y opinadores sin más. Sus virtudes y defectos acostumbran a ser de la misma naturaleza, (con honrosas excepciones) esto es, fidelidad al que mejor les paga.
Esa situación, no dejaría de ser un ejemplo más de esas patologías, ...


