lunes, julio 20

Sánchez pide cerrar filas y Page le abre la ventana electoral

Entradilla. El PSOE celebró ayer su Comité Federal con la solemnidad de quien dice «aquí no pasa nada» mientras alguien busca el extintor. Pedro Sánchez cerró filas, Emiliano García-Page pidió elecciones o cuestión de confianza, y el partido volvió a demostrar que la unidad, en política, suele ser una foto tomada justo antes del portazo.

El Comité Federal del PSOE del 27 de junio tenía todos los ingredientes de esas reuniones familiares en las que nadie quiere hablar de la herencia, pero todos han venido con carpeta. Sánchez abrió la jornada con una idea clara: resistir, ordenar filas y presentar la crisis como un temporal manejable. Según las crónicas publicadas por El Mundo, The Objective, El Español, OKDiario, 20minutos y ABC, el presidente negó que hubiera financiación ilegal en el partido y rebajó las tramas que salpican al entorno socialista a actuaciones de personas concretas.

La tesis oficial fue, en resumen, la de siempre pero con más ventilación: el partido sigue, el Gobierno sigue y quien espere adelanto electoral puede ir comprando una silla cómoda. Sánchez defendió además a José Luis Rodríguez Zapatero, a Begoña Gómez y a David Sánchez, todos ellos citados en el debate político de las últimas semanas por asuntos judiciales o polémicas públicas. La consigna fue pedir justicia, pero también pedir paciencia, que en Moncloa es ya casi un ministerio sin cartera.

El problema de los comités federales es que a veces alguien se cree lo de federal. Y ahí apareció Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, para decir en voz alta lo que parte del socialismo masculla en voz baja: que no se puede aguantar «sea como sea» hasta el último día sin apoyos parlamentarios y a base de bronca. Page reclamó una cuestión de confianza o elecciones, es decir, poner el contador a cero o admitir que el coche va con cinta aislante.

La respuesta de la dirección fue rápida y poco floral. Sánchez replicó a los críticos recordando que algunos de los que ahora piden elecciones facilitaron en 2016 la investidura de Mariano Rajoy. Traducido del dialecto Ferraz: antes de dar lecciones, revisen ustedes el álbum familiar. Óscar López y María Jesús Montero también salieron en defensa de la línea oficial, con mensajes contra el fuego amigo y el habitual manual de «no nos hagamos daño, que ya vienen de fuera con el martillo».

El punto más delicado fue el de las investigaciones y casos que afectan al ecosistema socialista. Aquí el presidente buscó una separación quirúrgica: no hay corrupción sistémica en el PSOE, sostuvo, sino comportamientos individuales que el partido debe afrontar. En paralelo, señaló al PP como ejemplo de corrupción estructural. Es una estrategia clásica: cuando el foco quema, se coloca otro foco enfrente y se espera que el público parpadee.

El problema político no es solo judicial, sino narrativo. Un Gobierno puede sobrevivir a una votación incómoda, a una portada mala y hasta a un socio enfadado; lo que cuesta más es sobrevivir a la sensación de fin de ciclo. Y ayer, aunque Ferraz intentó vender disciplina, lo que se vio fue disciplina con grietas. Page no tumbó ninguna mesa, pero puso sobre ella la palabra que más incomoda a Moncloa: elecciones.

La jornada dejó una conclusión muy española: todos dicen que reman en la misma dirección, pero cada uno trae su brújula. Sánchez quiere llegar a 2027 y proyectar el ciclo hasta 2031; sus críticos temen que las municipales y autonómicas pillen al partido con el depósito en reserva; y la oposición observa el espectáculo con ese entusiasmo discreto de quien no quiere interrumpir una discusión ajena.

Así que el Comité Federal no cerró la crisis: la empaquetó. La dejó más ordenada, con lazo rojo y argumentario de lunes. Pero dentro sigue sonando algo. Y cuando un partido necesita insistir tanto en que está unido, conviene mirar no al atril, sino a las salidas de emergencia.

El Mundo, The Objective, El Español, OKDiario, 20minutos y ABC, en sus informaciones del 27 de junio de 2026 sobre el Comité Federal del PSOE, las intervenciones de Pedro Sánchez y Emiliano García-Page, y las reacciones internas y de la oposición.