«Santos ofreció un cheque en blanco en nombre de Sánchez para que mi padre se callara»
Ay, hijos míos, que se nos cae el teatrito. Víctor Ábalos, el vástago del exministro José Luis Ábalos (sí, ese que ahora está en la cárcel), ha decidido romper su silencio. Y vaya si lo ha roto. Esto no es una entrevista, es un bombazo de esos que dejan temblando los despachos de Moncloa.
El chico, que hasta ahora había permanecido más callado que monja en misa, se ha plantado ante EL MUNDO y ha soltado todo. Pero TODO todo. Nombres, apellidos, traiciones, venganzas y hasta ofertones económicos para comprar silencios. Esto tiene más capítulos que una telenovela venezolana, cariño.
La caída del todopoderoso Ábalos: cuando tener mucho poder te sale caro
Según cuenta Víctor, su padre no cayó porque sí. No, no. José Luis Ábalos era el hombre fuerte de Pedro Sánchez. Su mano derecha. Su confidente. Tanto que, según palabras del hijo, «le llamaba 300 veces al día» y «la cama de su casa todavía está caliente de las veces que se ha quedado Pedro Sánchez allí a dormir cuando hacían las campañas siendo cuatro locos».
Sí, habéis leído bien. La cama. Caliente. De Sánchez durmiendo en casa de Ábalos. Esto ya no es política, es fraternidad nivel hermanos de sangre.
Pero claro, cuando tienes tanto poder, hay gente que se queda sin su trocito de pastel. Y ahí empezó el lío. Víctor lo tiene clarísimo: «Mi padre cae en desgracia porque Pedro Sánchez le dio tanto poder que desplazó a gente a la que dejó sin nada». Los recelos se dispararon. Y cuando los recelos se disparan en política, ya sabemos lo que pasa: se afilan los cuchillos.
Y entonces llegó la famosa «operación Navalcarnero». Ojo a esto porque es de traca. Resulta que en Halloween de 2020 (qué apropiado, ¿verdad?), la ex mujer de Ábalos, Carolina Perles, se va a una fiesta y le cuenta a Maritcha Ruiz Mateos (entonces directora de comunicación del PSOE) y a Adriana Lastra (vicesecretaria general) que tiene «todo tipo de pruebas» contra su ex.
¿Y qué hacen estas señoras? Pues planear la venganza, cariño. Y Sánchez la ejecuta. Así, sin más. De la cama caliente al frío más glacial. «Ellas planean su venganza y Sánchez la ejecuta», cuenta Víctor sin pelos en la lengua.
Lo mejor es que, según el hijo del exministro, su padre iba a ser ministro de Defensa. Ya tenían los cambios planeados. Pero claro, cuando Margarita Robles se enteró de que le iban a quitar su sillón, se le acabó el rollo. «El cese surge cuando Margarita Robles se entera de que mi padre quiere ir a Defensa», explica Víctor.
Y aquí viene la pregunta del millón: «Si mi padre hubiese sido un corrupto, ¿por qué habría querido dejar el Ministerio de Transportes?» Touché, chicos. Touché.
El cheque en blanco de Santos Cerdán: cuando el silencio se paga (o se intenta)
Pero lo jugoso, lo verdaderamente jugoso, viene ahora. Preparaos porque esto es de escándalo premium.
Cuando estalla el caso Koldo en febrero de 2024 y detienen a Koldo García, los nervios en Ferraz debían estar a flor de piel. Y claro, había que hacer algo para que Ábalos no abriera la boca. ¿La solución? Mandar al mismísimo Santos Cerdán con la chequera.
«Santos le ofreció un cheque en blanco a mi padre en nombre del presidente», suelta Víctor como quien no quiere la cosa. Un. Cheque. En. Blanco. En nombre de Sánchez.
¿Qué incluía esta oferta irrechazable? Pues de todo, cariño: pago de los abogados, un trabajo en la consultora Acento, tertulias televisivas, todo lo que quisiera. Básicamente, el pack completo de «cállate la boca y vive como un rey».
«Acudió Santos porque, obviamente, en ese momento el presidente no podía contactar con él», explica Víctor. Claro, qué mal queda que te pillen comprando silencios. Mejor que vaya el intermediario.
Según el hijo del exministro, «Yo todas estas cosas las sé porque yo estaba siempre a su lado y escuchaba sus conversaciones». Vamos, que el chico estaba ahí. Presente. Testigo de primera fila de todo el circo.
Y hablando de Santos Cerdán, Víctor también tiene cosas que decir. Lo describe como «un hombre austero, sobrio», cuya obsesión era meter a Koldo García en Moncloa. Como no pudo, lo coló en el Ministerio de Transportes. «Si mi padre llega a saber que Santos tenía una empresa [la constructora Servinabar], nunca lo habría permitido», asegura.
Ah, y hay más: «Nadie sabía nada de Santos Cerdán, todo el mundo ponía la mano en el fuego por él. Su problema han sido las grabaciones de Koldo». Las grabaciones. Esas que siempre pillan a los que menos se lo esperan.
La cárcel, el CNI y Francina Armengol: el cóctel perfecto
Ahora José Luis Ábalos está en prisión. La Fiscalía Anticorrupción le pide 24 años por el tema de las mascarillas, la adjudicación de material sanitario a empresas de Víctor de Aldama y colocar a su ex, Jéssica Rodríguez, en empresas públicas.
Pero Víctor lo tiene claro: «Nadie se cree que mi padre vaya a fugarse. ¡Pero si todo el mundo lo conocería en el aeropuerto! ¿Qué va a hacer, operarse la nariz y ponerse pelo?» La imagen mental es oro puro.
El hijo del exministro también denuncia que el CNI hizo un informe sobre su padre y sobre él mismo «con todo tipo de barbaridades». Se enteraron porque en un momento dado, Sánchez le preguntó a Santos Cerdán «quién es Víctor», confundiendo a Víctor Ábalos con Víctor de Aldama. Ay, las confusiones estas…
Y no se libra ni Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados, a la que acusa de haber zancadilleado a su padre: «Es alucinante. No respeta nada». Según Víctor, Armengol incumple el Reglamento de la Cámara Baja, que obliga a avisar a la Cámara de los autos y sentencias que afecten a un diputado.
El tablero estaba trucado desde el principio
«Mi padre hasta ahora no iba a hablar porque pensaba que la Justicia iba a ser justa», confiesa Víctor en referencia a las declaraciones bomba que su padre hizo antes de entrar en prisión, donde reveló que la esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, intervino para desbloquear el rescate de Air Europa.
«Pero mi padre ha decidido hablar al comprobar que jugamos en un tablero predeterminado en el que hemos llegado tarde a la partida», justifica el hijo.
La sensación que transmite Víctor es clara: esto está amañado. «Mi padre se ha comido marrones que no ha merecido. Muchos marrones. Y ahora no le encuentran nada».
También niega rotundamente ser el testaferro de su padre, haber cobrado comisiones o que exista una fortuna oculta en Latinoamérica. «Me han destrozado la vida», denuncia.
El cuadro que pinta es devastador: traiciones internas, venganzas personales, el PSOE funcionando como una casa de puñales donde los que ayer eran hermanos hoy son enemigos. Ricardo Mar (director de Gabinete de Ábalos) y Pedro Saura (secretario de Estado de Transportes) «se activan para hacerle la cama». «Se abre un melón que provoca su cese y el presidente le deja vendido», resume Víctor.