Cuidando pajaritos
Duermo poco y mal, aun así acostumbro a madrugar.
A primera hora y mientras la cafetera se pone en marcha preparo el menú para mis madrugadores invitados.
No los veo, pero sé que estarán ahí en cuanto los primeros rayos de luz solar les dé la confianza necesaria frente a las amenazadoras sombras ya en retirada.
Gorriones, tórtolas y una variada presencia de otras pequeñas criaturas me visitan todos los días reclamando el alimento que yo les ofrezco.
Uno de estos días eludí mi compromiso con esas avecillas a causa del frío y todavía hoy me siento culpable, un vecino madrugador observó decenas de estos pajarillos revolotear por el espacio que les tengo reservado mientras yo estaba calentito entre mis sábanas.
Sucedió que ese día hizo mucho frío, tanto que fue el tema centr...


